Echeveria lilacina

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De aspecto delicado y simétrico, la Echeveria lilacina, también conocida como “Echeveria rosada”, destaca por sus hojas plateadas con tonos lilas y forma de roseta perfecta.
Es una suculenta elegante, resistente y de fácil mantenimiento, ideal para decorar interiores luminosos o terrazas soleadas.

Nombre científico: Echeveria lilacina

Luz: Luz brillante o sol indirecto.

Riego: Moderado; deja secar completamente el sustrato entre riegos.

Tamaño: Crecimiento lento; puede alcanzar entre 15 y 20 cm de diámetro.

Incluye maceta.

Categoría:

Luz:
Prefiere luz brillante o sol indirecto durante varias horas al día.
Tolera el sol directo suave de la mañana, que realza su tono lila y su brillo natural.
Evita la sombra prolongada, ya que puede alargar el tallo y perder su forma compacta.

Riego:
Riego moderado, dejando secar completamente el sustrato entre riegos.
En verano: cada 10 a 15 días.
En invierno: una vez al mes.
Evita mojar las hojas directamente para prevenir manchas o pudrición.

Temperatura:
Ideal entre 18 °C y 28 °C.
Tolera bien el clima templado limeño.
Evita temperaturas bajo los 10 °C o la exposición prolongada al frío.

Humedad:
Prefiere ambientes secos o de baja humedad.
No requiere pulverización.
Mantén buena ventilación para evitar exceso de humedad en el ambiente.

Maceta y sustrato:
Usa una maceta con buen drenaje.
Sustrato arenoso y ligero: mezcla de tierra para cactus o suculentas con perlita o piedra pómez.
Evita los sustratos compactos o que retengan agua.

Fertilización:
Fertiliza cada 6 a 8 semanas en primavera y verano con abono líquido para suculentas, a media dosis.
No fertilices en otoño ni invierno.

Mantenimiento:
Retira hojas secas o marchitas de la base para mantener su forma ordenada.
Evita el exceso de manipulación de las hojas, ya que su superficie cerosa se marca fácilmente.
La Echeveria lilacina es símbolo de calma, pureza y equilibrio, una pequeña obra viva que embellece cualquier espacio.

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